La lluvia...
Eran las 6 de la tarde de un caluroso dia de junio, se sentian los efectos de la inminente llegada del verano, y nosotros, retrocediendo en el tiempo unos 10 años, mas o menos, nos divertiamos de lo lindo en la calle con nuestros amigos, claro despues de haber acabado la jodida, tediosa, tarea de la primaria. Estabamos a punto de empezar a jugar con nuestro amor platonico de la niñez, sin importar que fueramos niños nos atraia el vecino o la vecina de al lado, de enfrente o de la otra cuadra. En otros casos, estabamos a punto de armar la reta en el futbol, o de jugar a la comidita, a las canicas, o cualquier otro tipo de juego. Pero derrepente, recordando nuestros origenes prehispanicos, tlaloc, dios de la lluvia nos traicionaba y nos arruinaba el momento soñado y añorado por todos... bueno, en algunos casos.
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| a veces...nos quedabamos asi. |
Aprovechando la temporada y la lluvia que cae esta noche en nuestra ciudad, me atrevi a escribir y recordar aquellos dias lluviosos de nuestra infancia. Creanme, para muchos, los dias lluviosos significaban la interrupcion indefinida de sus juegos, el poder estar 5 minutitos mas aunque te empaparas con tus amigos o amigas. Pero simplemente los papás y en especifico nuestras jefas, mamás, mamis o madres (como quieran decirle) veian un peligro inminente en la formula: niño + lluvia= a catarro = a gripa = a muerte.
Por eso corrian desesperadas y eran las primeras en meternos a nuestras casas aunque lloraramos. En casos extremos, nuestras mamás eran mejores que el servicio meteorologico, ya que nos advertian que de forma inminente lloveria en ese dia tan perfecto que nosotros vislumbrabamos, e inclusive nos negaban siquiera la salida.
Quedarte en casa a ver alguna de las caricaturas que pasaban en las tardes era la UNICA opcion posible, y que muchas veces tenia que ser interrumpida por que la maldita novela de la tia o la mamá ya habia empezado, asi que te tenias que hacer a un lado para que la pudieran mirar a gusto. Eso, era mas triste que esos dias nublados; quedarte en tu cuarto mirando que la lluvia dejara de caer era simplemente aburrimiento seguro.
Pero hablemos de los que nos quedabamos en la calle al momento de que llovia. ¡Era fantastico!...¿apoco no? Mojarnos ( en el buen sentido de la palabra ) era sinonimo de sentirnos reyes de la atlantida. Convertiamos la calle en un mar de agua de dudosa procedencia. Nos tirabamos a media calle, nos poniamos en los chorros que caian de las azoteas, bailabamos en el agua como locos y para rematar, cuando empezaba a parar de llover, haciamos barquitos. Digo, ¿quien no lo hizo? Esos famosos barquitos de papel que seguiamos hasta que de plano terminaban cediendo al agua. Esperabamos entonces a que las calles se secaran parcialmente y ahora si, volviamos a jugar, si es que no comenzabamos a sentir alguno que otro sintoma de tos o gripa, o en caso contrario cuando eramos encontrados al fin por nuestros papas o mamis que ya venian casi casi con el sueter o la toalla para secarnos. En mi caso, sucedia muy a menudo cuando me mojaba.

Me acuerdo que mi mami cuando llovia muy fuerte si me metia a la fuerza a la casa pero cuando no me quedaba a fuera y le decia que no me iba a mojar y al final siempre terminaba mojada :)
ResponderEliminaratt. dany
jeje ya me imagino komo terminabas todaaa empapadaaa..jaja :)
Eliminaroooorale chinito si recuerdo esos dias
ResponderEliminarque lindos!!!!
esta muy chido tu blog